Clínicas jurídicas, un laboratorio real para aprender Derecho

Por Víctor Moreno: Expansión

El concepto de las clínicas legales nació en EEUU, pero se ha terminado por imponer en nuestras universidades. IE Law School lanzó este programa en 2014, al que se suman más estudiantes cada año.

Aprender haciendo. Éste es el máximo objetivo de las clínicas jurídicas, modelo de enseñanza nacido e implementado en las universidades estadounidenses, que se ha asentado en los centros de enseñanza superior españoles. Este tipo de programas de formación activa, que buscan acercar a los estudiantes de derecho de grado y postgrado al ejercicio profesional de la abogacía a través del trabajo pro bono, pretende también tener un impacto social, puesto que está dirigido, prioritariamente, a organizaciones no gubernamentales y start up.

IE Law School implantó su clínica jurídica hace cuatro años y la aceptación por parte de los estudiantes de este tipo de programas ha sido inmejorable y exponencial. Mientras que en el curso 2013-2014 sólo 16 alumnos aceptaron este reto, en el año académico 2016-2017 la cifra alcanzó los 60, siendo este dato una evidente muestra del interés despertado entre estos futuros letrados.

Para Soledad Atienza, directora del grado en Derecho y vicedecana de relaciones internacionales en IE Law School, este método de enseñanza es un win-win para todos los actores que participan en él. “A través de la clínica jurídica los estudiantes tienen la capacidad de desarrollar sus habilidades frente a su futura profesión de abogado -mejora de la comunicación legal, del trabajo en equipo, así como de la gestión de proyectos y de tiempos-, tener una experiencia de trabajo directo con clientes reales, así como adquirir una conciencia de la necesidad de servir a la sociedad a través de una actividad pro bono”.

Servicio de calidad

Por su parte, en lo que se refiere a las fundaciones, ONG o start up que reciben apoyo jurídico por parte de este programa, añade Atienza, “consiguen un acceso a un servicio jurídico gratuito y de calidad, lo que les permite proteger correctamente sus ideas de negocios y ponerlas en marcha o ampliar los conocimientos de sus derechos, si se tratara de una asociación y organización no gubernamental”.

En el caso de los despachos de abogados colaboradores con el programa de IE Law School -Ashurst, Dentons, Latham & Watkins, Garrigues, Dutilh, DLA Piper y Herbert Smith Freehils-, Atienza afirma que este tipo de experiencia sirve para potenciar aún más la labor pro bono de los bufetes, desarrollar las capacidades pedagógicas y de enseñanza de sus trabajadores, así como conocer de primera mano a futuros abogados que, posiblemente, puedan terminar trabajando en alguno de estos despachos.

Las clínicas jurídicas no son, en ningún caso, una materia obligatoria para los estudiantes. Son ellos los que tienen que dar el paso y solicitar una plaza en este programa. “Ésta es una experiencia única y completa la formación de cada uno de los integrantes de los equipos. Por esa razón, se lleva a cabo una selección seria”, comenta la directora del grado en Derecho de IE Law School. “En la elección de los alumnos tenemos en cuenta varios factores clave. Por un lado, la vocación del propio estudiante. También es esencial para nosotros la motivación que demuestre frente a este reto y la dedicación que esté dispuesto a ofrecer -las clínicas jurídicas se prolongan durante un periodo de seis meses-. Por último, también examinamos sus resultados académicos. Esto significa que no todos los estudiantes pueden acceder a estos programas”.